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04.
SIU-Sanavirón/Quilmes cumple 10 años
Desde derecha a izquierda: Gustavo Pilla, Fabio Rossellini, Esteban Sassone, Leonardo Orellana y Nestor Muñoz
A diez años del inicio de SIU-Sanavirón/Quilmes, quienes participaron de su desarrollo recuerdan un proyecto que nació para resolver una necesidad concreta de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y, con el tiempo, se transformó en una herramienta utilizada por múltiples instituciones para gestionar sus circuitos de cobro y facturación.
Para el 10° aniversario de SIU-Sanavirón/Quilmes, charlamos con Pablo Vilaltella, jefe del Departamento de Bases de Datos de la UNQ y uno de los referentes históricos del proyecto. El módulo, nacido junto a la Universidad Nacional de Quilmes, se consolidó como una herramienta para la gestión de facturación y cobranzas en las universidades, integrada con distintos módulos del ecosistema SIU.
Un desarrollo conjunto entre la UNQ y el SIU
El desarrollo surgió en un contexto en el que la Universidad Nacional de Quilmes necesitaba una solución capaz de acompañar el crecimiento de sus actividades aranceladas, especialmente en el área de extensión. “En ese momento se mandaban las facturas por correo real y también los materiales a los alumnos” recuerda Pablo Vilaltella.
Con el crecimiento de la oferta académica y la necesidad de incorporar nuevos medios de pago y mayores niveles de seguridad, la universidad comenzó a trabajar junto al SIU en una solución más moderna y flexible.
El nombre SIU-Sanavirón/Quilmes retomó dos experiencias previas que fueron analizadas durante el diseño del nuevo módulo: el sistema Sanavirón, utilizado en la Universidad Nacional de Córdoba, y el sistema SIU-Quilmes que utilizaba la UNQ.
Graciela Lecchi, Fabio Rossellini y Esteban Sassone
Con relación a la lógica que orientó el desarrollo de SIU-Sanavirón/Quilmes, Fabio Rosellini, actual coordinador operativo del SIU e integrante del equipo que participó en los inicios del proyecto, recuerda: “No convenía hacer un sistema que replicara funciones académicas que ya existían en otros módulos, sino uno que las complementara”.
El proyecto tuvo desde el comienzo una dinámica particular. La UNQ no solo acompañó institucionalmente el desarrollo, sino que también financió la incorporación de dos becarios —Néstor Muñoz y Leandro Orellana— que trabajaron directamente junto al equipo del SIU. En ese proceso también tuvo un rol clave Graciela Lecchi, directora del Área de Informática de la universidad en ese momento, quien participó activamente en el análisis y seguimiento del desarrollo.
“Fue una experiencia muy colaborativa. Los desarrolladores trabajaban directamente con el equipo del SIU. Había reuniones constantes, análisis funcional y mucho intercambio para tratar de construir algo que pudiera servirle a todas las universidades”, señala Pablo Vilaltella.
La primera implementación se realizó en el área de Extensión Universitaria de la UNQ, que necesitaba gestionar cursos arancelados con mayor volumen y eficiencia.
“Arrancamos con cursos de extensión porque eran cursos cortos y permitían probar el sistema antes de pasar a circuitos más grandes”, explica Vilaltella.
Integración entre módulos y automatización de procesos
Desde sus inicios, SIU-Sanavirón/Quilmes se pensó como una herramienta capaz de integrarse con otros módulos SIU. En una primera etapa, la integración principal fue con SIU-Guaraní, desde donde se obtenía la información académica de estudiantes e inscripciones. Luego se incorporó la comunicación con SIU-Pilagá para la rendición de ingresos.
“Fuimos de los primeros proyectos en trabajar tan fuertemente la comunicación entre sistemas y también entre distintos componentes internos”, recuerda Vilaltella. La herramienta permitió automatizar procesos que hasta entonces se realizaban manualmente: inscripción a actividades, generación de pagos, confirmación de cobros y rendición de ingresos en SIU-Pilagá. De este modo, circuitos que antes requerían intervenciones manuales entre distintas áreas comenzaron a resolverse de manera integrada entre los módulos.
Además, el sistema incorporó progresivamente nuevos gestores de pago y distintas modalidades de cobro. “Hoy se puede trabajar con distintos gestores de pago dentro de una misma universidad. Por ejemplo, usamos Mercado Pago para extensión y Pago TIC para grado virtual y posgrado”, explica Vilaltella. También se fueron sumando funcionalidades vinculadas a convenios, becas, suscripciones mensuales, facturación electrónica y portal de pagos para estudiantes.
El diseño del módulo se apoyó en una lógica por componentes, con un núcleo que articula distintas unidades de venta y servicios de pago. La idea, desde el inicio, fue evitar concentrar todas las funcionalidades en un único sistema y, en su lugar, construir una arquitectura que interactuara con los módulos académicos y presupuestarios de lo que luego sería el Ecosistema SIU.
Pablo Vilaltella de la UNQ, y Ariel Fellay del SIU
Revisión de circuitos en la institución
La implementación del sistema no sólo implicó cambios tecnológicos, sino también una revisión de procesos administrativos y de trabajo entre distintas áreas institucionales. “Siempre que se implementa un sistema aparecen oportunidades para mejorar circuitos que quizás eran ineficientes. En este caso participaron áreas académicas, administrativas, contables y de tesorería”, señala Vilaltella.
También, destaca el impacto que tuvo el crecimiento de la operatoria en la organización institucional: “Antes Extensión manejaba alrededor de 200 inscripciones y después pasó a más de 500. Eso generó muchos cambios: más docentes, más aulas y nuevas formas de organización”.
Para Vilaltella, la predisposición de los equipos fue un factor clave durante la implementación: “Cuando las áreas impulsan los cambios y buscan mejorar, todo se vuelve mucho más sencillo”.
Un proyecto que siguió creciendo
Con el tiempo, SIU-Sanavirón/Quilmes amplió su alcance dentro de la propia UNQ y también comenzó a ser implementado en otras universidades. Actualmente, esta universidad utiliza la solución para gestionar circuitos vinculados a extensión, posgrado y grado virtual, manejando un volumen muy superior al de los primeros años.
Desde el SIU, Ariel Fellay, integrante del equipo SIU-Sanavirón/Quilmes, destaca el crecimiento sostenido del módulo y la relación construida con la UNQ a lo largo de estos años: “La experiencia con la universidad siempre fue muy fluida. Desde el inicio hubo mucho compromiso y participación. Pablo conoce el sistema desde sus comienzos y muchas veces, cuando aparece un problema, ya llega con propuestas de solución”.
Además del crecimiento funcional, quienes participaron del proyecto subrayan especialmente el vínculo humano construido durante estos años y la consolidación de un modo de trabajo basado en la colaboración, el análisis conjunto y la construcción compartida entre equipos del SIU y la UNQ.
A diez años de sus primeros pasos, SIU-Sanavirón/Quilmes continúa creciendo gracias al compromiso de las universidades que participan activamente de su evolución. Detrás de cada mejora, cada nueva funcionalidad y cada implementación hay equipos que comparten experiencias, conocimientos y desafíos con un objetivo común: construir herramientas que fortalezcan la gestión universitaria. Destacamos el trabajo y el compromiso de los integrantes del equipo SIU que participan en el desarrollo y avance de este proyecto: Rodolfo Biagiola, Jorge Ferrari, Matias Ramunni, Ariel Fellay, Ana María Canedo Peró, Fernando Alvez, Valentín Tobares, Luciano Arquiel y Diego Jurrita.
Las 19 implementaciones alcanzadas hasta el momento son parte de una historia colectiva que sigue escribiéndose. Por eso, en este aniversario, la invitación es a seguir sumando instituciones, experiencias y miradas. Porque el crecimiento de SIU-Sanavirón/Quilmes es, ante todo, el resultado de una comunidad que construye en conjunto.
Ana María Canedo Peró, Rodolfo Biagiola, Jorge Ferrari, Fernando Alvez, Valentín Tobares, Luciano Arquiel, Matias Ramunni, y Carina Cibils. Equipo SIU-SQ. Comité de usuarios 2023.