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La ciberseguridad ante la IA ofensiva

por la Subcomisión de Ciberseguridad del CIN


Esta imagen ha sido generada utilizando inteligencia artificial La Subcomisión de Ciberseguridad del CIN continúa compartiendo una serie de contenidos orientados a fortalecer las capacidades de prevención, resguardo y respuesta ante incidentes en el sistema universitario. En esta oportunidad, el artículo propone una reflexión sobre un fenómeno emergente: el uso ofensivo de la inteligencia artificial en el ámbito de la ciberseguridad.

A partir de allí, surge una pregunta que interpela al sistema en su conjunto: ¿están las universidades nacionales preparadas? “Pensar el problema antes de que el problema nos piense a nosotros” aparece como una invitación a anticipar escenarios y construir respuestas colectivas.

La irrupción de la inteligencia artificial del lado ofensivo está cambiando el escenario de los ataques informáticos. Campañas de phishing redactadas sin errores y personalizadas con información pública de cada miembro de la comunidad universitaria, deepfakes de voz que imitan a una autoridad para autorizar un movimiento, scripts que prueban miles de combinaciones de credenciales filtradas contra nuestros portales, o agentes automatizados que recorren repositorios buscando vulnerabilidades. Todo eso ya no requiere un atacante experto: requiere un atacante con acceso a las mismas herramientas de IA que muchas veces nuestras instituciones dudan en adoptar. Existe una clara asimetría defensiva.

Los datos acompañan esa percepción. Según la empresa de ciberseguridad CrowdStrike, los ciberataques impulsados por IA crecieron un 89% durante 2025 y el tiempo entre la intrusión inicial y el daño efectivo se redujo a unos 29 minutos, tensionando las estrategias tradicionales de detección y respuesta.

La pregunta incómoda es esta: si del otro lado se automatiza, escala y aprende, ¿alcanza con las defensas artesanales que venimos sosteniendo a pulmón? La respuesta honesta, en la mayoría de nuestras instituciones, es que no lo sabemos. No porque falte compromiso —sobra— sino porque la conversación sobre IA en nuestras áreas suele girar en torno a cómo la usan los estudiantes para resolver parciales, y no en torno a cómo podría ayudarnos a detectar un comportamiento anómalo en los logs del portal de autogestión a las tres de la mañana.

En este escenario, empieza a cobrar relevancia la incorporación de inteligencia artificial en las estrategias de defensa, especialmente para fortalecer la detección temprana, el análisis de comportamientos y la capacidad de respuesta ante incidentes.

No se trata de instalar pánico —de hecho, varios especialistas advierten que parte del discurso actual sobre IA ofensiva tiene una dosis de marketing—. Se trata de poner el tema sobre la mesa: en los comités de seguridad, en las reuniones técnicas y en los espacios de la comunidad SIU. Si algo enseñó la historia de estos sistemas es que las respuestas más sólidas surgieron cuando los problemas pudieron pensarse en conjunto antes de volverse urgentes. Frente a un escenario que cambia con rapidez, fortalecer los espacios de intercambio y construcción colectiva resulta clave para anticipar desafíos y construir criterios comunes.

CONCEPTOS CLAVE

IA ofensiva: uso de modelos generativos y de aprendizaje automático para automatizar phishing, deepfakes, reconocimiento y explotación de vulnerabilidades.

Asimetría defensiva: brecha creciente entre atacantes que ya incorporaron IA y organizaciones que aún no la usan como capa de defensa.

Superficie expuesta: conjunto de portales, APIs, repositorios y servicios accesibles desde internet; en universidades, suele ser más amplia de lo que se registra.