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02.
IA soberana: la experiencia de la UNGS
La Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) puso en marcha una iniciativa que busca abordar el desarrollo y uso de la IA desde una perspectiva institucional, con la soberanía digital y cognitiva como ejes. La propuesta reúne desarrollos tecnológicos propios, formación, investigación y participación en el debate público.
Equipo de la UNGS. Fuente de la fotografía: portal de la universidad (nota "La UNGS incorpora IA en la gestión universitaria").
La rápida incorporación de herramientas de inteligencia artificial abre nuevos desafíos para las universidades y pone en primer plano cuestiones vinculadas con el uso de los datos, la toma de decisiones y las capacidades que las instituciones necesitan preservar.
Frente a este escenario, la UNGS creó el Sistema de Inteligencia Artificial Soberana (SIAS-UNGS), una política institucional aprobada por su Consejo Superior para orientar el desarrollo y uso de estas tecnologías desde una perspectiva de soberanía digital y cognitiva.
El proyecto se desarrolla de manera conjunta con distintas áreas de la universidad. En particular, Analía Barberio, Directora General de Sistemas y Tecnologías de Información (DGSyTI) de la universidad, destaca el trabajo articulado con la Secretaría de Planeamiento y Desarrollo Universitario, a cargo de Fernando Castellá, que incorpora una mirada vinculada con las transformaciones culturales y organizacionales que acompañan la adopción de estas tecnologías.
La iniciativa tiene como punto de partida una serie de experiencias que la UNGS viene desarrollando desde hace varios años y que permitieron avanzar desde la experimentación tecnológica hacia una estrategia institucional más amplia. Entre ellas se encuentran SANDÍA, una solución de inteligencia artificial desarrollada por la universidad, y AURA (Automatización Unificada de Respuestas de Atención), una plataforma orientada a automatizar respuestas y procesos rutinarios mediante agentes de automatización.
“Para poder implementar SANDÍA había que construir una cultura institucional que no estaba”, explica Analía Barberio, quien coordina actualmente el SIAS-UNGS. En ese camino, durante 2025 la universidad puso en marcha el proyecto Universidad Inteligente y Segura, que incluyó instancias de capacitación para el personal no docente, actividades colaborativas para identificar procesos susceptibles de automatización y una experiencia de hackatón de la que surgieron distintos prototipos.
Ese proceso también permitió elaborar un Protocolo de Implementación Responsable de Sistemas de IA Generativa en la gestión administrativa, aprobado mediante la Resolución Rectoral N° 32253/2025. El protocolo fue construido de manera participativa y tomó como referencia, entre otros aspectos, la normativa vigente en materia de protección de datos personales.
A partir de estas experiencias, la universidad amplió la mirada y avanzó hacia una propuesta de mayor alcance: el SIAS-UNGS, concebido como un sistema que articula distintas dimensiones de la política universitaria en torno a la inteligencia artificial.
Soberanía digital y soberanía cognitiva
Dos conceptos atraviesan la propuesta: soberanía digital y soberanía cognitiva.
La soberanía digital supone que la universidad conserve, en la medida de sus posibilidades, el control sobre sus infraestructuras, datos y tecnologías. En ese marco, los desarrollos de la UNGS se ejecutan prioritariamente sobre infraestructura local y se trabaja con modelos instalados en la propia universidad.
La experiencia también puso de manifiesto un desafío concreto: el crecimiento del uso de inteligencia artificial requiere cada vez más capacidad de procesamiento y recursos. Para abordar esta situación, la universidad desarrolló un proxy que anonimiza la información antes de enviarla a servicios externos, de modo que las consultas que necesitan mayor capacidad puedan procesarse en la nube sin exponer directamente los datos institucionales. Una vez recibida la respuesta, el sistema reconstruye la información para el usuario.
Para la UNGS, la soberanía no se limita, sin embargo, al lugar donde se procesa la información. También implica preservar la capacidad de las personas para pensar, analizar y decidir. De allí surge el segundo eje: la soberanía cognitiva, entendida como la necesidad de evitar que la comunidad universitaria delegue en las herramientas de IA procesos que requieren pensamiento crítico y capacidad de decisión.
“Siempre hay que tener presente quién es el que hace la pregunta”, señala Barberio. La frase resume uno de los principios que atraviesan la propuesta: mantener el control sobre el uso de estas herramientas y evitar que la automatización termine desplazando la capacidad de análisis y decisión de las personas. En ese sentido, la universidad propone una aproximación que define como “tecno-cautelosa”: ni rechazar estas tecnologías ni adoptarlas de manera acrítica, sino incorporarlas con conocimiento, criterios y conciencia de sus riesgos y posibilidades.
Una política que atraviesa a toda la universidad
El SIAS-UNGS se estructura alrededor de distintas dimensiones que buscan involucrar a toda la comunidad universitaria. Una de ellas es la gestión universitaria y el desarrollo técnico soberano, donde se inscriben las experiencias de SANDÍA y AURA, mencionadas anteriormente, y otros desarrollos propios.
Otra dimensión está vinculada con la formación en soberanía digital y cognitiva. La propuesta amplía su alcance e incorpora también al claustro docente y a las áreas académicas. El objetivo es generar espacios para comprender cómo funcionan estas herramientas, identificar riesgos y reflexionar sobre sus efectos en las prácticas de enseñanza y aprendizaje.
En esa línea, durante el segundo cuatrimestre de 2026 la UNGS inició una prueba piloto en 12 comisiones de su plataforma virtual de enseñanza. La experiencia incorpora funcionalidades de inteligencia artificial para estudiantes y docentes y, al mismo tiempo, permitirá evaluar tanto los requerimientos técnicos como las implicancias pedagógicas de su utilización. A partir de los resultados, se prevé elaborar conclusiones que orienten las decisiones para el próximo año.
La investigación constituye otro de los componentes del sistema. En este ámbito se busca promover criterios para el uso de IA, transparentar cuándo y cómo se utilizan estas herramientas y evitar que su incorporación permanezca oculta en los procesos de producción de conocimiento.
Finalmente, el SIAS-UNGS contempla la intervención institucional en el debate público sobre inteligencia artificial, soberanía digital y gobernanza de datos. En este espacio participa, entre otros, Pablo Martínez, integrante del equipo de la DGSyTI, desde una perspectiva que articula su formación en filosofía con su trayectoria en tecnología.
La UNGS participa además como capítulo argentino de un índice internacional de soberanía digital elaborado por una universidad china, una iniciativa que busca analizar la situación de distintos países a partir de una metodología común.
Gobernar lo que ya está ocurriendo
Uno de los desafíos que identificó la universidad es que la inteligencia artificial ya está siendo utilizada en distintos espacios institucionales, muchas veces antes de que existan criterios compartidos para su implementación.
Por eso, el SIAS-UNGS contempla también la creación de un registro de iniciativas de inteligencia artificial, destinado a conocer qué proyectos y experiencias se están desarrollando en la universidad, tanto desde áreas técnicas como desde grupos de investigación, equipos docentes u otros espacios.
La intención es evitar que se conviertan en desarrollos aislados, explica Barberio. Contar con un registro permite identificar qué se está haciendo, acompañar los proyectos desde las áreas correspondientes y, cuando sea necesario, intervenir ante posibles riesgos.
Esta preocupación también atraviesa el trabajo de los equipos de desarrollo. El avance de herramientas capaces de generar código aceleró notablemente los tiempos de producción, pero al mismo tiempo planteó nuevos desafíos vinculados con la seguridad, la calidad y el gobierno de los desarrollos. Frente a esto, la UNGS comenzó a establecer criterios internos para ordenar su utilización y evitar que la velocidad de generación tecnológica termine produciendo sistemas difíciles de comprender o mantener.
La aceleración de los tiempos de desarrollo también plantea un nuevo desafío: generar soluciones es cada vez más sencillo, pero evaluarlas, implementarlas y sostenerlas requiere nuevos criterios de calidad, seguridad y gobernanza.
En un escenario de cambios tecnológicos acelerados, la UNGS apuesta así por construir capacidades propias y generar un marco institucional que permita experimentar y adoptar estas herramientas sin perder el control sobre los datos, las decisiones y los procesos que involucran a la comunidad universitaria.
(*) Pablo Martínez es Coordinador del capítulo argentino del Índice de Soberanía Digital de la Universidad Normal del Este de China.
Para saber más:
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