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03.
La historia de SIU-Pampa
Comunidad SIU-Pampa frente al Museo Casa histórica de Tucumán, 2009
En 1996, mientras el SIU comenzaba a dar sus primeros pasos, también nacía SIU-Pampa, una solución para la gestión de Recursos Humanos y liquidación de haberes. Conversamos con integrantes del SIU que fueron protagonistas de esta etapa fundacional: Osmar Madsen, Hernán Cobo, Ariel Zoia, Javier Sueyro, Luis Elissondo y Alberto Colavitta, para reconstruir los primeros pasos de este sistema pionero.
El origen de SIU-Pampa se encuentra en un desarrollo realizado en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN), a partir de un proceso de reingeniería de sus circuitos administrativos. Al conocerlo, despertó el interés del entonces director del SIU, Antonio Castro Lechtaler, quien ya estaba armando un equipo para la auditoría de otro sistema, el Sipefco-Comechingones, para que pudiera ser adoptado por el sistema universitario.
Javier Sueyro, actual referente de SIU-Araucano, recuerda que el vínculo con el SIU comenzó casi de manera casual, durante una reunión de la RIU: “Un día llegó Castro Lechtaler preguntando quién sabía algo de FoxPro. Yo no tenía ni idea de que existía algo que ya era el SIU, pero sí sabía que Osmar Madsen estaba desarrollando en FoxPro lo que después iba a ser SIU-Pampa”.
La propuesta fue incorporar aquel desarrollo al ámbito del SIU y transformarlo en una herramienta que pudiera responder a las distintas realidades de las instituciones educativas. El sistema fue presentado a las Universidades Nacionales el 6 de marzo de 1996, en el Ministerio de Educación, y el 1 de julio de ese año comenzó oficialmente el trabajo de adaptación del software dentro del SIU.
A partir de entonces, un desarrollo pensado originalmente para una universidad comenzó a convertirse en una solución destinada a instituciones con estructuras, necesidades y capacidades informáticas diferentes.
Las innovaciones de SIU-Pampa
Equipo SIU-Pampa 2005
El desarrollo de SIU-Pampa partió de una idea que resultaba novedosa para la época: integrar la información de Recursos Humanos y liquidaciones a partir de una misma fuente de datos. La información se cargaba en origen, en el legajo, y podía ser utilizada por los distintos procesos del sistema. Esto evitaba duplicaciones y permitía que una modificación en los datos de una persona tuviera impacto en los procesos correspondientes. “La idea central del software era que la información que yo cargaba en el legajo pudiera ser tomada directamente por el liquidador”, observa Hernán Cobo, quien actualmente forma parte del equipo SIU-Wichi.
También se incorporaron funcionalidades que simplificaban el trabajo cotidiano. Por ejemplo, las novedades vinculadas a la situación de un empleado podían tener una fecha de vencimiento, evitando tener que registrar por separado el alta y la baja de determinados conceptos.
Desde sus primeras versiones, SIU-Pampa fue concebido como un sistema altamente parametrizable. Los conceptos de liquidación podían configurarse mediante fórmulas, de modo que distintas modalidades de las universidades pudieran convivir dentro de una misma herramienta. Esta característica resultaría fundamental para acompañar la expansión del sistema sin necesidad de desarrollar una solución diferente para cada institución.
“SIU-Pampa fue pensado desde cero inicialmente —cuenta Osmar Madsen, actualmente en el Área de Soporte Funcional del SIU—. Desde el principio fue muy parametrizable como idea, no había cosas fijas. Por eso las variantes de las liquidaciones de las distintas universidades no generaban un problema”.
Otra característica que favoreció su adopción fue que se trataba de un sistema liviano para los recursos tecnológicos disponibles en ese momento. Esto resultaba especialmente relevante para universidades que todavía no contaban con grandes infraestructuras informáticas.
“El concepto de este sistema era muy moderno para la época —cuenta Hernán Cobo—, se pensó desde el principio para que funcione en línea”. La liquidación en línea era otra de las novedades. En lugar de esperar un procesamiento para conocer el resultado, quienes trabajaban con el sistema podían configurar los conceptos y obtener en pantalla la liquidación de una persona para comprobar los resultados y realizar los ajustes necesarios. Como recuerda Ariel Zoia, actual referente de la Comunidad SIU-Mapuche: “Apretabas un botón y te decía: este es el recibo de sueldo que va a recibir a fin de mes”.
Integración de áreas
Las universidades nacionales compartían un mismo marco normativo para la liquidación de haberes, pero cada una tenía particularidades en su estructura, sus circuitos administrativos y su forma de gestionar la información. La implementación de SIU-Pampa implicaba, por lo tanto, cambios en la forma de organizar el trabajo.
CD de implementación de SIU-Pampa
En muchas universidades, las áreas de Recursos Humanos y Liquidaciones tenían circuitos independientes y, en algunos casos, dependían incluso de distintas secretarías. A ellas se sumaban las áreas de Informática, que debían acompañar la implementación y resolver los aspectos técnicos.
El sistema proponía una fuente común de información y requería que los distintos actores involucrados trabajaran de manera articulada. La implementación implicaba, así, poner en diálogo conocimientos y responsabilidades que históricamente habían funcionado por separado.
Ariel Zoia recuerda una anécdota que ilustra aquella época: “En una universidad, las oficinas de Personal y Liquidaciones estaban comunicadas por una puerta cuyo picaporte estaba de un solo lado”. La imagen quedó como una expresión de la distancia que podía existir entre áreas que trabajaban de manera independiente.
La llegada de SIU-Pampa abría otros caminos: compartir información, articular procesos y reunir conocimientos diferentes alrededor de una misma herramienta.
Un desarrollo en tiempos de disquetes
La historia de SIU-Pampa transcurrió en un momento en que la informática universitaria tenía características muy diferentes de las actuales. Los sistemas batch eran habituales: se cargaba un conjunto de datos, se enviaba a procesar y se obtenían los resultados posteriormente. La conectividad entre sedes todavía estaba en desarrollo y la información podía trasladarse físicamente en disquetes para luego integrarse y procesarse.
SIU-Pampa fue pensado desde el comienzo para trabajar en línea, pero debía contemplar las condiciones tecnológicas de las universidades. En instituciones con sedes que todavía no estaban conectadas, Luis Elissondo explica: “Las sedes tenían un entorno del sistema que podía parcializar información, enviarlo a la central para que liquide, y cuando liquidaba devolvía la información, y eso se hacía fuera de línea”.
También permitía resolver situaciones particulares de las universidades, como la imputación presupuestaria de un mismo cargo a distintas unidades académicas. “El entorno Windows era otra novedad para muchos usuarios acostumbrados a sistemas anteriores”, comenta Luis Elissondo. Cambiaban las formas de interacción: el uso del teclado, los botones de aceptar y cancelar y la propia lógica de las pantallas implicaban una adaptación.
La elección de la herramienta de desarrollo también fue parte de ese contexto. El equipo evaluó distintas alternativas y finalmente optó por Clarion, con el que algunos integrantes ya tenían experiencia en versiones anteriores. Más adelante, los archivos utilizados inicialmente fueron migrados a PostgreSQL, un cambio que respondió, entre otras razones, a necesidades de seguridad, volumen de información y manejo de transacciones.
Una metodología para desarrollar e implementar
El desarrollo de SIU-Pampa estuvo acompañado desde sus comienzos por una metodología de trabajo que incluía tanto aspectos técnicos como la forma de implementar el sistema en las universidades.
Manual de SIU-Pampa 1997
Los integrantes del equipo destacan el profesionalismo con el que se organizó aquel trabajo. Había desarrollo versionado, documentación, pruebas y un seguimiento de las modificaciones. Las nuevas funcionalidades debían responder a las necesidades planteadas por las universidades y, al mismo tiempo, mantener la consistencia del sistema.
“Osmar desarrollaba y yo probaba, hacía las pruebas de los desarrollos que él iba haciendo”, recuerda Alberto Colavitta, actualmente en el Área de Soporte Funcional del SIU, sobre esta etapa. Y agrega: “El hecho de haber tenido el equipo de trabajo dentro de la universidad nos ayudaba porque nos solucionaban los problemas ahí en el momento”.
La metodología alcanzaba también a las implementaciones. Se preparaban presentaciones, documentación, datos de prueba y materiales para que los usuarios pudieran conocer y experimentar con el sistema. Había una secuencia de trabajo que comenzaba con la presentación de la herramienta, continuaba con talleres y capacitación y luego incluía el seguimiento de cada implementación.
Los primeros talleres de SIU-Pampa fueron, en este sentido, precursores de los actuales Talleres Anuales del SIU. En aquellos encuentros, los equipos podían trabajar directamente con el sistema, intercambiar experiencias y profundizar sobre las funcionalidades.
El trabajo requería además una tarea artesanal que hoy resulta difícil de imaginar: elaborar manuales, capturar pantallas, documentar procedimientos y acompañar a las universidades durante las primeras instalaciones. La presencia del equipo en las instituciones era parte habitual de ese proceso.
Una comunidad que empieza a construirse
La expansión de SIU-Pampa estuvo acompañada desde muy temprano por espacios de intercambio con las universidades. El 29 de agosto de 1997 se realizó el primer Comité de Usuarios. Ese espacio marcaría desde el comienzo una de las características centrales de la forma de trabajo del SIU: el desarrollo en diálogo permanente con las universidades.
Poco después llegaría otro hito. En octubre de 1997, la Universidad Nacional de Villa María se convirtió en la primera institución en implementar SIU-Pampa y realizar con el sistema la liquidación de haberes de su personal no docente y superior.
A partir de entonces, los comités de usuarios se consolidaron como espacios donde las universidades podían plantear necesidades, discutir alternativas y validar los avances. Esa participación tenía una característica que los protagonistas recuerdan especialmente: el tamaño de la institución no determinaba el peso de su opinión. Una universidad grande y una pequeña podían intervenir en la discusión de los cambios en las mismas condiciones. Javier Sueyro lo resume de esta manera: “Podía estar Villa María, podía estar la UBA, podía estar Córdoba, pero a la hora de sugerir y discutir, las opiniones eran iguales”.
Sueyro recuerda aquella dinámica como una organización con una “conciencia muy democrática”. Luis Elissondo define esa forma de gestionar el conocimiento como una “arquitectura humana de conocimiento”: un espacio en el que quienes desarrollaban el sistema y quienes lo utilizaban compartían problemas, discutían alternativas y validaban soluciones.
Esa participación favoreció una rápida apropiación de la herramienta. Como recuerdan los protagonistas, “la gente se hizo dueña muy rápido del sistema”. Los comités fueron, así, parte del propio desarrollo. Las universidades aportaban su experiencia, conocían otras formas de resolver problemas y podían reconocer sus necesidades en las decisiones sobre la evolución del sistema.
Los talleres recorren el país
SIU-Pampa en Rosario, año 2000
El crecimiento de la comunidad alrededor de SIU-Pampa también se expresó en los talleres. El 8 de septiembre de 2000, la Universidad Nacional de Rosario organizó el primer Taller SIU-Pampa realizado en el interior del país. El encuentro tuvo además una particularidad histórica: fue la primera vez que un Comité de Usuarios de los sistemas del SIU se reunió fuera de Buenos Aires.
A partir de entonces, los talleres se fueron desarrollando en distintas regiones del país. Córdoba, Mendoza, Corrientes, Río Gallegos, Neuquén y Tucumán fueron algunas de las ciudades que recibieron estos encuentros entre 2004 y 2009.
Además de trabajar sobre las funcionalidades del sistema, los talleres permitían fortalecer los vínculos entre los equipos, compartir experiencias y conocer de cerca las distintas formas de organización de las universidades. El encuentro presencial se convirtió en una parte importante de una comunidad que crecía junto con el sistema.
Los talleres específicos de SIU-Pampa fueron, de este modo, precursores de una dinámica que luego se ampliaría a todo el SIU. A partir de 2010 comenzaron los Talleres integrados del SIU, que reunieron a las comunidades de distintos sistemas en espacios de intercambio más amplios.
De una universidad a todo el sistema universitario
En pocos años, aquel desarrollo nacido en la UNICEN había pasado a formar parte de una solución compartida por las universidades nacionales. Su crecimiento se produjo en un escenario de fuertes diferencias: algunas instituciones contaban con equipos propios de desarrollo; otras tenían sistemas contratados a terceros o recurrían a servicios externos para procesar la liquidación de haberes. También eran muy diferentes las infraestructuras tecnológicas disponibles.
“Pensá que tenía que haber 50 desarrollos distintos, y de hecho eran así: algunos mejores, otros peores, otros casi inexistentes, o contratados afuera y que ni siquiera tenían capacidad de tener el código de lo que hacían”, explica Luis Elissondo.
La experiencia de SIU-Pampa mostró que era posible construir una herramienta común capaz de acompañar esas diferencias, siempre que el desarrollo se realizara junto con quienes utilizaban el sistema y que las necesidades particulares pudieran incorporarse sin generar soluciones aisladas.
Con el tiempo, SIU-Pampa evolucionaría hacia SIU-Mapuche, el actual módulo de Recursos Humanos. Pero muchas de las decisiones tomadas en aquellos primeros años —en sus estructuras de datos, en su concepción funcional y, especialmente, en la forma de trabajar con las universidades— seguirían presentes. “Si miramos hoy, los nombres de tablas principales y de atributos que tiene la base de datos actual del Mapuche son los mismos que los nombres originales de los archivos del año 96-97”, sostiene Osmar Madsen.
Treinta años después, la historia de SIU-Pampa permite volver a mirar un momento fundacional del SIU: una etapa en la que distintas voluntades, conocimientos y capacidades se encontraron para transformar la gestión universitaria. El software fue una parte central de esa transformación; alrededor de él se construyeron también nuevas formas de integrar áreas, compartir conocimiento y desarrollar soluciones para un sistema universitario federal.
Comunidad SIU-Pampa, año 2009