La ciudad de Santa Rosa amanece un jueves primaveral de octubre que podría ser uno más, y probablemente para mucha gente lo será. Pero hay una subtrama gestándose desde los caminos que convergen en la localidad patagónica: llegan micros, combis, autos. Una masa de más de 1300 personas se moviliza desde distintos puntos del país para encontrarse en un evento masivo, federal y anual.